miércoles, 28 de septiembre de 2005

Injusto, que no inexorable

Injusto, que no inexorable, avanzas a golpe de miedos infundados.

Entre la inmensidad oscura de tu Universo te burlas de nuestra existencia.

No pienso llamar a las cosas por tus estúpidos nombres.

A la mañana, mentirosa

A la Tarde, cómplice

Al ocaso, canalla

Al Alba, imbécil

A la noche, amiga

A la existencia, mensurable.

Sólo espero del tiempo lo que del espacio, poder volver atrás.

Y algún día las tornas de tus infinitos bucles se volverán contra tí, sabes que te haremos prisionero de tu propio juego,

las estrellas, que nunca te dieron la razón, las condenaste a tu penitencia, y ahora temblorosas en el infinito, yacen a la espera de una señal.

¡Ahora!, titubeantes compañeras, es tiempo de brillar con el color e intensidad que gustéis.

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