Tras un zumbido programado a las siete cero-cero horas quedaba una rutina de día por delante,
glúcidos y café intravenosos queriendo calmar el síndrome de abstinencia de la sedación nocturna,
las masas autómatas de la sociedad caminaban hacia los centros de producción habituales para que el mecanismo inexorable de la economía hiciera algo más digno este mundo, aunque fuera para unos pocos,
e ingenuamente las vidas vuelven a reinventarse para convertirse en las mismas desgracias de siempre,
las flores volverán a abrir sus pétalos ofreciendo el material genético de la injusticia que madre tierra proveyó,
El más listo de la especie engañará a los más fuertes para que luchen entre ellos,
los más fuertes matarán a la inteligencia que les asuste,
y una vez más bucle,
bucles de tiempos, de espacios, de gentes, de crímenes, de problemas y soluciones, de desazones,
Entre tanto, mi alma se sitúa en el autobús de línea número diecisiete tomando un desvío insalvable hacia la vigilia de mi verdadero yo, el yo dormido:
Telón celeste de ignorancia, tú me separas del verdadero significado de las cosas ,
Telón celeste de ignorancia, me gustas cuando permites que tu cómplice estrellado martillee con certeza las líneas borrosas de los miopes,
Telón celeste de ignorancia, no sé mucho más que hace mucho tiempo.
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