Creo que es justo aquí donde los campos amarillos estallan a la vista de las miradas resignadas,
Son montes de suave manto dorado y cereal rubio que peina la tierra seca,
balas compactas de trigo,
alimento macizo de otros tiempos,
Es aquí donde las curvas suaves del horizonte ilegitiman los ruidos estridentes de los hombres,
donde la razón se derrumba en placer anestesiante,
No sé si es justo aquí donde el universo explotó en nacimiento,
donde la vida despertó en existencia,
y habrá de descansar en resignado destino.
Quizás sean mis ojos fotosensibles los que olvidan que los armisticios se firman con letras de curvas suaves, no muy distintas de estos montes chatos en cuyas cimas se abre un mundo de falsa llanura, no más, meseta.
Son montes de suave manto dorado y cereal rubio que peina la tierra seca,
balas compactas de trigo,
alimento macizo de otros tiempos,
Es aquí donde las curvas suaves del horizonte ilegitiman los ruidos estridentes de los hombres,
donde la razón se derrumba en placer anestesiante,
No sé si es justo aquí donde el universo explotó en nacimiento,
donde la vida despertó en existencia,
y habrá de descansar en resignado destino.
Quizás sean mis ojos fotosensibles los que olvidan que los armisticios se firman con letras de curvas suaves, no muy distintas de estos montes chatos en cuyas cimas se abre un mundo de falsa llanura, no más, meseta.

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